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XVIII Congreso Nacional sobre el Sida y otras ITS

Autores: Fernando Lozano y Javier Toledo
Presidentes del Comité Organizador y del Comité Científico del XVIII Congreso Nacional del Sida e ITS.

Desde su ya distante fundación en 1988, SEISIDA ha organizado 18 congresos y un buen número de reuniones científicas, que en los últimos años se vienen alternando a razón de un congreso con carácter bienal y una reunión en los años intermedios. En 2017, durante los días 22 a 24 de marzo, se celebró en Sevilla el XVIII Congreso Nacional sobre el Sida e ITS, denominación que reciben actualmente los congresos de nuestra Sociedad desde que ésta, de forma similar al Plan Nacional sobre el SIDA y a diversos planes autonómicos, coloca al VIH y a todas las demás ITS en un único foco hacia el que formular objetivos y dirigir estrategias. Pero, además de la inclusión de las ITS, en este XVIII Congreso, tal como indica el lema que se eligió para él (VIH y VHC: dos epidemias convergentes), se ha dado un paso más allá con la dedicación de una parte importante del mismo a debatir distintos aspectos de la hepatitis C, que no solo comparte vías de transmisión con el VIH (motivo por el cual afecta a muchas personas que viven con él), sino también problemas, retos y soluciones. Precisamente por ello, la conferencia inaugural, impartida de forma magistral por el Profesor Jeffrey Lazarus (Associated Researcher Professor I.S.Global, Hospital Clínic, Universidad de Barcelona), se tituló “Lecciones comunes sobre VIH y VHC: desde el cribado masivo al tratamiento universal”. No se puede expresar mejor ni resumir en menos palabras la filosofía del Congreso, en el que se propuso abordar de forma conjunta y transversal los desafíos planteados por ambas epidemias, así como las estrategias destinadas a acabar con ellas.

Con este mismo planteamiento fue diseñada la mesa redonda denominada “Estrategias de control y prevención del VIH y el VHC”, en la que se trataron de una forma más amplia dichos temas. Asimismo, una de las dos sesiones plenarias de las que constó el Congreso estuvo dedicada a los cambios acontecidos en la epidemiología de la coinfección por el VIH y el VHC a raíz del advenimiento y difusión del tratamiento de este último con antivirales de acción directa y a los recientes avances logrados en el campo de la hepatitis B. Las tres restantes mesas redondas trataron, siempre desde una perspectiva multidisciplinar, asuntos tan relevantes de la infección por el VIH y de otras ITS como el envejecimiento de las personas que viven con el VIH en España (mesa organizada por GESIDA), la infección por el virus del papiloma humano en los HSH y el impacto del chemsex y uso recreativo de drogas. En la misma línea de integración de las ITS y el VIH, la segunda sesión plenaria estuvo dedicada a la resistencia a los antimicrobianos en aquéllas y a la experiencia de colaboración internacional frente al VIH en la República Dominicana.

Para las dos mesas de debate, que en las últimas ediciones de nuestros congresos vienen siendo habituales, se eligieron sendas cuestiones de gran actualidad y no exentas de controversia. Una de ellas, denominada ¿Cómo puede implementarse la Profilaxis Pre-exposición?, fue contestada desde sus diferentes perspectivas por representantes de los centros comunitarios, de los profesionales hospitalarios y de la Administración. La otra, concerniente al diagnóstico precoz en Atención Primaria, planteó de un modo transversal para el VIH y el VHC una revisión de este objetivo fundamental, cuyos intentos de mejora se han visto frustrados hasta el momento actual. Para cumplir con tan amplio e interesante programa tuvimos la suerte de contar con 25 ponentes y 18 moderadores de relevancia nacional e internacional.

Además, se presentaron 126 comunicaciones, 30 de ellas en forma oral (seis en cada uno de los apartados de Epidemiología, Prevención, Aspectos Sociales, Aspectos Clínicos y Cuidados) y otras 96 en forma de póster, las cuales fueron también distribuidas en los cinco grupos temáticos anteriormente referidos.

Por último, cabe resaltar que el Congreso constituyó un lugar de encuentro con otras instituciones así como una plataforma para la realización de actividades no congresuales. Entre las primeras destacan la reunión del Plan Nacional sobre el Sida con los coordinadores de planes autonómicos frente al VIH y la de SEISIDA con la Red de Investigación en SIDA (RIS), en la que se sentaron las bases para una futura colaboración de ambas entidades y la celebración simultánea de nuestro congreso y una reunión científica de dicha plataforma de investigación. Respecto al segundo punto, merece ser citada la Iniciativa Fast Track de Ciudades Libres de VIH, actividad organizada por la Alcaldía de Sevilla, ciudad pionera en España en adscribirse a dicho Programa.

Por todo ello, creemos que el XVIII Congreso ha cumplido sobradamente con el objetivo marcado por SEISIDA de ser un vehículo para la transmisión de conocimientos y un foro de debate para los distintos actores que la conforman la Sociedad (profesionales sanitarios, trabajadores sociales, ONG, administraciones central y autonómicas, etc.) en todo lo relacionado con la epidemiología, prevención, aspectos sociales y psicológicos, ciencia básica, asistencia, tratamiento, cuidados de enfermería, etc.

En este mismo número de la Revista Multidisciplinar del Sida se incluyen cinco artículos basados en otras tantas ponencias impartidas en el Congreso, que los investigadores han publicado para difundir los resultados de su investigación.

En uno de ellos Fátima Brañas y Matilde Sánchez-Conde llaman la atención sobre la fragilidad, un síndrome relacionado con el envejecimiento que tiene un gran impacto negativo en salud al asociarse con deterioro funcional, discapacidad, pérdida de autonomía y desarrollo de diversas comorbilidades. Si el envejecimiento es uno de los aspectos clínicos del VIH que más preocupan de cara al futuro, la fragilidad es, a su vez, uno de los más alarmantes del envejecimiento. Con este artículo, sus autoras ponen en relieve de forma rigurosa y amena dicho síndrome para aumentar su conocimiento entre los distintos profesionales implicados en la atención de las personas que viven con el VIH, las cuales presentan una mayor prevalencia del mismo que la población general, y así poder detectar precozmente a las que sean más vulnerables a él y evitar o minimizar sus importantes consecuencias.

Poco se ha investigado y publicado acerca del impacto de la infección por el VIH sobre la menopausia y a la inversa, así como de los aspectos específicos de esta en las mujeres que viven con el VIH. Dolores Merino y Josefa Romero, en otro excelente artículo de revisión, contestan con precisión, a la luz de las escasas evidencias científicas disponibles, las principales interrogantes acerca de este tema, tales como: ¿acelera la infección por el VIH el desarrollo de la menopausia? ¿aumenta su sintomatología? ¿altera la menopausia la respuesta al tratamiento antirretroviral? ¿en qué medida se potencian las comorbilidades comunes a ambas (osteoporosis, enfermedad cardiovascular, depresión, etc.), entre otras. Y, además, exponen detalladamente las medidas preventivas y terapéuticas tanto de la sintomatología menopáusica como de las comorbilidades asociadas con la misma.

Los tres artículos restantes que recoge este número de RMdS ponen su foco de atención en aspectos de la respuesta al VIH y al sida que atañen de manera especial a los hombres que tienen sexo con otros hombres. Dos de ellos tratan del fenómeno del “chemsex” y uno sobre la profilaxis preexposición (PrEP por sus siglas en inglés). Estos artículos tienen en común además que algunas de las personas que practican chemsex serían, cumpliendo una serie de criterios, candidatos a la PrEP.

Pocos profesionales del ámbito del VIH ponen ya en duda que la PrEP es una intervención de probada eficacia que las personas pueden usar durante períodos de riesgo de adquirir el VIH en una estrategia de prevención combinada, como una herramienta más. En España, a pesar de la presión de la sociedad civil y las recomendaciones de sociedades científicas, todavía no se ha adoptado una política para su implementación pese a que se lleva tiempo trabajando en una propuesta para su abordaje desde el sistema sanitario. Adelantándose a esta política, Diego García argumenta en su artículo que la sociedad civil podrá jugar un papel importante en la implementación con éxito de los programas de PrEP a través de los centros comunitarios de VIH por su gran experiencia en cuestiones básicas de la respuesta a la epidemia.

Dadas las características de esta intervención, un programa de PrEP requiere de muy distintos actores, y entre estos, es indudable que los centros comunitarios tienen un papel que jugar. Este papel variará en función de los medios humanos y materiales que el centro disponga. Su labor en la difusión de estos programas, la captación y el apoyo al seguimiento de los usuarios, en colaboración con los servicios clínicos de referencia de VIH es innegable. Con igual o mayor motivo, podríamos pensar que la farmacia comunitaria también sería un firme candidato a participar en estos programas. En todo caso, como en el resto de estrategias en la respuesta al VIH y al sida, esta será mayor cuantos más actores, mejor preparados y mejor coordinados participen en la misma.

El chemsex, término que deriva de chem(ical) sex, se refiere fundamentalmente al uso intencional de drogas para tener relaciones sexuales por un periodo largo de tiempo (“sesiones”). Mayoritariamente practicado por hombres que tienen sexo con hombres (HSH), es un fenómeno que, aunque no nuevo, está emergiendo con fuerza en muchos países. Raúl Soriano, expone en su artículo cómo el uso de aplicaciones basadas en la geolocalización, cada vez más populares, está influyendo en la búsqueda de contactos sexuales entre los HSH, incluida la práctica del chemsex. Esta práctica no solo implica, en muchos casos, conductas sexuales de riesgo para la transmisión del VIH, de las distintas hepatitis y otras ITS, sino que el uso de drogas puede conllevar otros efectos sobre la salud tanto directos como indirectos, como por ejemplo mediante interacciones con fármacos antiretrovirales. Los problemas pueden además incrementarse en función de la vía de entrada de las sustancias.

El empleo de estas Aps, mediante el uso de palabras clave y emoticonos, similares entre sí en los distintos países, pueden facilitar los contactos con fines de chemsex incluso a personas que hablan distintos idiomas. Esto, sumado a que cada vez es mayor al turismo sexual que busca este tipo de prácticas, puede conllevar un repunte de determinadas enfermedades tanto de forma aislada como en brotes epidémicos que trascienden fronteras, como el que estamos en la actualidad registrando en relación con la hepatitis A. Pero como señala Soriano, el uso de las Aps pueden a su vez ser una plataforma para llevar a cabo acciones de acercamiento representando una oportunidad para campañas de promoción de salud, especialmente entre los HSH jóvenes y los que hacen turismo sexual.

También en el contexto del chemsex pero de manera más específica en el entorno de las personas que viven con el VIH, Noé Garìn expone en su artículo cómo esta práctica puede conllevarles problemas de un impacto clínico potencialmente relevante, derivados bien de las interacciones entre los fármacos antirretrovirales y las drogas recreacionales y/o de la disminución de la adherencia al tratamiento antirretroviral, especialmente entre los que hacen altos consumos de sustancias.

Garin apunta un aspecto adicional a tener en cuenta, no exclusivo de las personas con VIH, relacionado con los efectos que se pueden derivar de la interacción entre las distintas drogas recreacionales. Y un factor también clave es el hecho de que la participación en sesiones de chemsex puede conllevar el riesgo de transmisión de VIH a otros y de adquisición de otras ITS o problemas derivados del uso de drogas por vía inyectada (slammng).

Estos dos artículos sobre chemsex ponen de manifiesto que debemos no solo llevar a cabo intervenciones imaginativas y eficaces sino que, como resaltaba Raúl Soriano en su ponencia en este Congreso, resulta también imprescindible “impulsar la formación de profesionales y voluntariado, desarrollar la prevención, y designar centros de referencia para la atención profesional a los usuarios que ya presentan usos problemáticos”.

Por último, invitamos al lector, además de a leer estos interesantes artículos, a visitar la web de SEISIDA (www.seisida.es), en cuyo apartado sobre congresos y reuniones, puede acceder, a través del programa de este congreso, a algunas de las presentaciones que se hicieron en el mismo.

 

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