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Problemas de salud y otras necesidades no satisfechas relacionadas con el tratamiento antirretroviral (TAR) para los que el tratamiento de acción prolongada puede ser de utilidad

Miguel Angel von Wichmann
Servicio de Enfermedades Infecciosas. Hospital Universitario Donostia/Biodonostia. San Sebastián.
E-mail de correspondencia: miwich@hotmail.com

INTRODUCCIÓN

La disponibilidad de nuevos fármacos de acción prolongada y administración parenteral puede ofrecer ventajas potenciales, en especial en personas con problemas con la vía oral, con la toma diaria de fármacos y con preocupaciones sobre la confidencialidad y carga emocional asociada a la visibilidad de la terapia. También puede mejorar la adherencia, especialmente en situaciones de alto riesgo de transmisión. También puede suponer un avance hacia una medicina más personalizada, con una mejor cobertura de necesidades peor satisfechas en algunas personas que viven con VIH (PVIH).

Para la identificación de los beneficios de utilizar un tratamiento antirretroviral de acción prolongada (TAR-AP), en nuestro medio, SEISIDA ha realizado este estudio.

OBJETIVOS

  • Una definición mejor de las necesidades no satisfechas relacionadas con el TAR en PVIH.
  • Conocimiento de la opinión de médicos y pacientes sobre las potenciales ventajas y desventajas.
  • Determinación de la proporción y características de las PVIH más susceptibles de beneficiarse del TAR-AP.

METODOLOGÍA

Se llevaron a cabo tres estudios consecutivos, en 2019, en 11 hospitales de 6 comunidades autónomas:

Estudio 1: encuesta a 26 médicos con experiencia en el seguimiento de PVIH, mujeres en un 42%, con una media de edad de 54 años y 24 años de experiencia en el seguimiento de la patología VIH.

Estudio 2: encuesta a 407 PVIH, hombres en un 79%, con una media de edad de 48 años, orientación sexual: homosexual/gay/lesbiana 48%; vivía sin pareja el 50%; procedencia: Oeste de Europa 76,4% América Latina 16,7%.

Estudio 3: una muestra aleatoria de 1985 PVIH de las cohortes de 9 hospitales para analizar la prevalencia de condiciones médicas que pueden interferir con el TAR oral.

RESULTADOS

En la muestra aleatoria el 64% tenía alguna comorbilidad y en la encuesta a PVIH el 18,7% de quienes padecían algún problema de salud afirmaron dedicar más tiempo y esfuerzo a tomar el TAR.

En los estudios 1 y 3 se encontraron las siguientes prevalencias de condiciones que podían dificultar la toma oral: malabsorción 3,1%/1,1%; disfagia 3,8%/2,7%; otras alteraciones gastrointestinales 5,8%/6,3%. El 5,2% de las PVIH refirió una gran dificultad para la toma oral de medicación. En el estudio 2 las manifestaciones clínicas de ansiedad o depresión en un 44,4% y un 33,3%, duplicaban los diagnósticos realizados en el mismo estudio, con el 25,1% y 19,7% respectivamente.

En la encuesta a PVIH, el impacto emocional de la toma de TAR en una escala analógica era positivo, aunque sólo de forma moderada. El 68% estaba preocupado por no tomar todas las dosis y dejar de tener la carga viral indetectable, más del 60% preferiría no tomar la medicación a diario y mostraba su preocupación por los efectos secundarios a largo plazo. El 48 y el 43% refería que la toma del TAR era un recordatorio de su infección por VIH y consideraba que la toma diaria tenía influencia en el mantenimiento del estigma. En relación con la vivencia del estigma, el 58% había comunicado su infección sólo a personas muy cercanas, en un 14% nadie sabía que estaban infectados y de forma muy relevante, ya que puede tener implicación en su atención, en el 25% no lo había comunicado a su Médico de Familia.

El porcentaje de pacientes que los médicos encuestados consideraron elegibles para tomar TAR-AP fue de 32,7±19,4%. Entre las PVIH un 77% expresó interés elevado en esta terapia con significación estadística entre las personas que se definieron como homosexuales (p=0,031), con menos tiempo desde el diagnóstico de VIH (p<0,01), eran más jóvenes (p<0,01), había tenido menos cambios de TAR (p<0,01) y una peor experiencia emocional asociada al TAR (p<0,01); había menor interés en personas sin actividad laboral: con discapacidad o jubilación (p=0,016) y desempleados (p=0,011).

También se valoraron las razones por las que no se iniciaba el TAR, los cambios de pautas recientes, los abandonos del tratamiento y, las razones para no tener la carga viral suprimida entre las que destacaban los problemas de adherencia.

Según los clínicos el 22,1%±16,2 de las PVIH tenía una adherencia subóptima y según las PVIH el 68,3% había omitido al menos una dosis. Las razones frecuentes para una adherencia inadecuada se encontraban estar de viaje o fuera de casa, los olvidos o la interferencia con la actividad y la falta de privacidad. Respecto a las PVIH los médicos estimaban en sus pacientes una peor adherencia al tratamiento, una mayor preocupación sobre la confidencialidad, pensaban que los pacientes están más preocupados que lo que estos señalan en la interferencia negativa y limitaciones del TAR en la vida cotidiana, coincidían en la preocupación por transmitir la infección, los efectos a largo plazo, y la preferencia por no tener que pensar en tomar pastillas todos los días y estimaban que sus pacientes están menos preocupados de lo que estaban por omitir dosis y dejar de tener la carga viral indetectable.

Entre las ventajas potenciales percibidas del TAR-AP por las PVIH, se citaban: mayor facilidad para viajar, menor riesgo de olvidar dosis, de fracaso del TAR y del riesgo de transmisión, no tener que tomar pastillas todos los días, ayuda en trastornos neurocognitivos y emocionales, consumo de drogas. Entre las inquietudes: dolor de las inyecciones, tener que acudir más veces al hospital y tener que ocultar y/o dar explicaciones por esas visitas.

CONCLUSIONES

  • La comorbilidad más prevalente son los problemas de salud mental.
  • Otras condiciones médicas que podrían interferir en la toma oral tienen una prevalencia inferior al 10%. El impacto que tienen en calidad de vida y esfuerzo para completar las terapias es significativo.
  • El estigma y la confidencialidad tienen un gran impacto en el estrés por la toma del TAR.
  • La falta de adherencia y el riego asociado de transmisión del VIH era la mayor preocupación de las PVIH.
  • Los médicos estimaron que un tercio de sus pacientes serían elegibles para TAR-AP. Más de tres cuartas partes de las PVIH del estudio expresaron un alto interés en probarlo.

 

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